El Reservorio Tropical: La Fuente de Humedad
Antes de que Leonardo hiciera acto de presencia, una expresión se repetía sin cesar: Ríos Atmosféricos, pero pocas veces visualizamos su verdadera magnitud. Imagina una arteria invisible en el cielo que transporta un caudal de vapor de agua equivalente a 2-3 veces el caudal del río Amazonas.
El origen de este fenómeno se localiza en la franja tropical y subtropical del Atlántico, la principal región fuente de vapor de agua del planeta.
La convergencia de los vientos alisios en la Zona de Convergencia Intertropical (ZCIT), sumada a las elevadas temperaturas de la superficie del mar (SST), genera una acumulación masiva de humedad desde la superficie hasta los niveles altos de la troposfera. Esta carga de humedad atmosférica permanece latente hasta que un forzamiento extratropical altera el equilibrio — en nuestro caso, Leonardo—, impulsando el flujo hacia latitudes más altas.
El Disparador: La Vaguada de Onda Larga
El pasado 31 de enero de 2026, una pronunciada ondulación de la corriente en chorro sobre el este de Norteamérica actuó como detonante. Esta vaguada, al profundizarse, provocó una ciclogénesis explosiva frente a las costas de Nueva York, generando un sistema de baja presión extremadamente intenso.

Este proceso activó un efecto de ‘relevo’ mediante un mecanismo de teleconexión, donde la energía de la onda se propagó hasta forzar una profunda curvatura en el jet stream.
Esta ondulación extrema del chorro no solo desestabilizó el flujo, sino que acabó por aislar un núcleo de baja presión que, al interactuar con el aire cálido y húmedo del sur, gestó una borrasca con tintes subtropicales: Leonardo.

Mientras la borrasca neoyorquina (Fern) se aislaba en el Atlántico Norte, su frente frío asociado se propagó miles de kilómetros hacia el sur, conectando directamente con la fuente de humedad tropical. Esto acabó activando el mecanismo de transporte de humedad (Río Atmosférico) que terminaría impactando, el martes 3 de febrero, en la Península Ibérica.
El Pasillo Dinámico: El Acoplamiento Sinóptico
La configuración de un ‘Río Atmosférico’ de largo recorrido requirió la alineación de cuatro centros de acción clave:
- El Anticiclón de las Azores: Posicionado de forma anómala en latitudes más meridionales de lo habitual, reforzó el gradiente de presión en su flanco occidental.
- Sistemas de Bajas Presiones: La rotación ciclónica de las borrascas del chorro polar, combinada con la rotación anticiclónica del sistema de las Azores, estableció un flujo persistente. Este ‘pasillo’ actuó como una cinta transportadora, canalizando el vapor de agua en una banda estrecha y alargada con altos valores de Transporte de Vapor Integrado (IVT). Fue en este punto donde la estructura se consolidó, dando origen al Río Atmosférico que alimentaría a Leonardo.
- Anomalías Térmicas en el Atlántico: Las temperaturas inusualmente elevadas de la superficie oceánica minimizaron la pérdida de energía del sistema. Este exceso de calor latente permitió que el transporte de humedad cruzara el Atlántico de forma eficiente, manteniendo su integridad hasta alcanzar la Península Ibérica.
- Preacondicionamiento Atmosférico (Efecto de las borrascas previas): Las borrascas Joseph (25 al 27 de enero 2026) y Kristin (28 al 30 de enero 2026), aunque fueron sistemas de corta duración y de carácter explosivo, desempeñaron un papel crucial: saturaron previamente la columna troposférica. Su paso dejó una atmósfera «preacondicionada», permitiendo que la borrasca Leonardo (2 al 6 de Febrero 2026) dispusiera de un caudal de humedad prácticamente intacto, sin las pérdidas por evaporación que ocurrirían en un ambiente más seco.

Resultados
La llegada de la borrasca Leonardo provocó precipitaciones de carácter torrencial y, sobre todo, de una persistencia excepcional. Con una atmósfera saturada y un flujo de humedad inagotable, las lluvias no encontraron resistencia, incidiendo sobre unos suelos ya exhaustos y con nula capacidad de infiltración tras el paso de los sistemas previos. Esta saturación del terreno aumentó exponencialmente la escorrentía superficial, elevando el riesgo de crecidas e inundaciones en las cuencas más expuestas.
Para terminar, os dejamos unas imágenes satélite mostrando cómo Leonardo encauzó el Río Atmosférico hacia la Península, afectando principalmente al suroeste.
TEAM TWP
